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Carne ecológica: mejorar nuestros hábitos de consumo

28-03-2019

Carne ecológica

Una preocupación que se va extendiendo cada vez más entre la población es la de crear unos hábitos de consumo y de vida que resulten más saludables y menos agresivos para el medio ambiente.

 

Cada vez se habla más de los productos ecológicos, biológicos y orgánicos. Y hay que tener en cuenta que las industrias cárnicas ejercen un considerable impacto sobre el ecosistema global. De ahí la creciente presencia de la carne ecológica en los mercados.

 

Además, es preciso saber que el empleo de los términos orgánico, biológico y ecológico, se halla estrictamente reglamentado por la Unión Europea, concretamente en el Reglamento (CE) 834/2007 del Consejo de la Unión Europea del 28 de junio de 2008 sobre producción y etiquetado de productos ecológicos.

 

Si la diferenciación se da incluso a nivel legal y reglamentario, es por la controversia que se produjo a propósito de la agricultura y la ganadería ecológicas. El Reglamento se promulgó para dar respuesta definitiva a tales polémicas, y proporcionar a los consumidores una base segura sobre la que orientarse en el mercado a la hora de elegir productos respetuosos con el ecosistema, como es el caso de la carne ecológica.

 

Diferencia entre biológico y ecológico, y otros detalles importantes

 

Otra cosa que hay que puntualizar es que la legislación europea se ha ocupado de regular el uso de los términos biológico, orgánico y ecológico, pero no de diferenciar entre ellos. El objetivo del Reglamento es proteger al consumidor a la par que se garantiza una producción ecológica en el sector primario.

 

Sin embargo, sí existen diferencias entre los tres términos, que es necesario que conozcamos si queremos formar un criterio básico para escoger productos más respetuosos con el medio ambiente.

 

Así pues:

 

  • Biológico significa un producto natural, sin alteraciones genéticas ni químicas. Se trata de productos que no han pasado por laboratorios (fundamentalmente químicos o bioquímicos) que les hayan añadido colorantes, conservantes, hormonas, etc.

 

  • Orgánico es el producto agrario para cuyo desarrollo no se han utilizado componentes químicos (pesticidas, herbicidas, fertilizantes, etc). Orgánico y biológico no son sinónimos, porque el que el producto no haya sido alterado en su desarrollo, no significa que no lo haya sido en su producción misma.

 

  • Ecológico es el producto que se desarrolla sin intervención artificial alguna, de manera absolutamente natural y sin manipulaciones ni alteraciones químicas ni de otra índole. Además, tanto los cultivos como los animales deben hallarse en zonas donde no haya contaminación alguna.

 

La diferencia entre biológico y ecológico es la más peliaguda de las tres. Sin embargo, podría resumirse así: un producto ecológico no ha conocido alteración ni intervención artificial en ninguna de las fases de su producción y desarrollo, mientras que el biológico, a pesar de no haber sido alterado química ni genéticamente, sí puede haber sido alterado en su desarrollo. Además, puede haberse producido y desarrollado en entornos donde hubiera presente cierto índice de contaminación.

 

Las etiquetas de los productos ecológicos: cómo identificarlos

 

Además, existe un etiquetado de los productos ecológicos regulado por la UE, que es muy conveniente conocer para poder identificarlos al momento.

 

Estas etiquetas, fundamentales para reconocer estos productos, son:

 

  • Eurohoja de la UE, creada en 2010 por la Comisión Europea. Se trata de un logotipo obligatorio que entró en vigor en julio de ese año. Se concede a los productos que han sido elaborados con al menos un 95% de componentes ecológicos, y además ha de indicarse en la misma el lugar de producción de las materias primas agrícolas: UE, no-UE, y el país miembro de la Unión Europea donde se fabricó o elaboró el producto.

 

Sellos de certificación ecológica de cada una de las 17 Comunidades Autónomas de España (excluidas pues, las Ciudades Autónomas de Ceuta