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Diez cosas que nunca debemos hacer cuando preparamos un asado argentino

24-10-2018

Asado argentino

El asado es, sin lugar a dudas, el estandarte de la gastronomía argentina. Su rápida preparación y su magnífico contraste entre el exterior crujiente y el interior tierno hacen de este plato uno de los más deseados en todo el mundo. Aunque su preparación no es complicada, para conseguir el asado perfecto tenemos que seguir una serie de pautas con el objetivo de sacar el máximo partido al alimento sometido a este tipo de cocción.

 

Pero a la hora de hacer un asado argentino, además, también existen una serie de normas no escritas o cosas que nunca se deben hacer cuando lo preparamos para no estropear el sabor de un buen corte argentino:

 

1. Usar alcohol para prender el fuego

El uso de alcohol de quemar para prender el fuego resulta peligroso y, además, el secreto de todo asado está en la calidad de sus brasas. La carne valora que las brasas sean de calidad, tanto si usamos carbón como si usamos leña, la cual dará un toque de sabor especial al asado según el tipo de leña que utilicemos.

Si nos gusta disfrutar de la espera, según la opinión de una amplia mayoría de la población argentina, utilizar alcohol para forzar las crasas nos priva de un maravilloso momento de distensión en el que disfrutar de un buen vino y queso mientras las brasas alcanzan su punto óptimo.

 

2. Echar el fuego a cualquier leña

Como apuntábamos en el anterior punto, ara conseguir unas buenas brasas tenemos que contar con una buena madera o un carbón de calidad. Es relativamente habitual que el fuego se apague porque la leña no es buena o porque colocamos palos demasiado grandes. La mejor leña para preparar el asado es la de espinillo o la ñandubay.

La leña que se va a utilizar tiene que estar siempre seca, sin humedad. Y, por supuesto, a la hora de esperar a que prenda debemos tener paciencia, ya que una buena leña tarda una hora y media hasta que está lista para preparar el asado, por eso, si tenemos prisa, recomendamos también utilizar carbón, pero siempre buscar uno de calidad.

 

3. Tapar la carne con papel de periódico

Muchas personas tienen la costumbre de tapar la carne con papel, tratando así de que el calor sea mayor y de conseguir el conocido como “efecto hornito”. Este hábito no es nada recomendable desde el punto de vista sanitario.

 

4. Cortar la carne para ver si está jugosa

Los hay que cortan la carne para comprobar el punto de cocción interno. Esto es un grave error, ya que por la zona de corte se pierden los jugos del interior de la pieza que son los que hacen que el producto final sea muy jugoso. Ese corte, por muy leve que sea, nos hace correr el riesgo de obtener una carne seca, especialmente cuando se pone en práctica sobre bifes de chorizo y lomos.

 

5. Poner la carne congelada en la parrilla

Este es uno de los errores más frecuentes. Poner la carne congelada en la parrilla solo dará lugar a un asado duro. Antes de colocarla en la parrilla hay que “estabilizar” temperaturas. Lo ideal es poner la carne congelada el día previo en la nevera, de tal manera que se descongele lentamente, y si no nos ha dado tiempo y disponemos de un tiempo más breve, podemos intentar dejar la carne descongelarse a temperatura ambiente.

 

6. Poner la parrilla muy baja

El asador amateur convive con el miedo a que se le apague el fuego y la brasa no alcance para cocinar la carne. Otros también lo hacen para que el asado no quede poco hecho por dentro, consiguiendo el efecto contrario. Si bajamos mucho la parrilla, lo único que conseguimos es que la carne quede “arrebatada”, es decir, cocida (o incluso quemada) por fuera y casi cruda por dentro.

 

7. Colocar mal la tira de asado

La tira de asado es el corazón de toda buena parrillada y prepararla es tan sencillo que muchos cometen el error de colocarla de costado o, peor aún, con el lado del hueso hacia arriba. La tira siempre se coloca con los huesos enfrentados a las brasas, es decir, hacia abajo. En esta posición debe permanecer un tiempo. Sólo la giraremos un poco antes de ser servida, consiguiendo así que se dore por ambos lados.

 

8. Servir la carne en bandejas metálicas

Servir la carne en bandejas metálicas suele ocasionar que esta llegue fría a la mesa. El asado puede quedar perfecto pero, si se come frío, todo el esfuerzo habrá sido en vano, ya que la temperatura también varía la jugosidad de la carne. Lo ideal es servir la carne sobre una tabla de madera, conservando así mucho mejor el calor y el sabor del asado.

 

9. Apurar mollejas y chinchulines (partes del asado)

Uno de los errores más comunes es apurar mollejas y chinchulines colocando bajo ellas una gran cantidad de brasas, provocando así que salgan “gomosas”. La mejor manera de prepararlas es calentarlas y, cuando se han endurecido lo suficiente como para poder cortarlas, echarlas como lonjas para que queden bien crujientes.

 

10. No esperar

Las prisas no son compatibles con un buen asado. Toda acción que vaya encaminada a acelerar el asado terminará dando lugar a una carne poco sabrosa y nada apetecible. Algunas acciones que se suelen realizar erróneamente suelen ser poner pastillas para prender el fuego, usar briquetas, reavivar las brasas con secadores de pelo o voltear constantemente la carne. No tengamos miedo de dedicar al asado el tiempo que necesita, ya que la paciencia puede ser el mejor ingrediente de nuestra carne. El resultado merecerá la pena

 

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