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Tipos de vino según su crianza

28-08-2018

crianza de vino en barricas

Cuando nos adentramos en el mundo del vino, es normal sentirnos un poco perdidos o perdidas a la hora de escoger uno entre tantos tipos. Quizá sepamos ciertos factores que influyen a la hora de clasificar los diferentes vinos que existen, pero no seamos consciente de qué manera lo hacen. Por eso, hoy nos centramos en distinguir los diferentes tipos de vino que existen según su crianza.

 

Puede que lo primero que nos venga a la cabeza cuando hablamos de diferentes tipos de vino según su crianza sea el tiempo, y estaríamos en lo cierto, ya que la clasificación más habitual y conocida depende de este factor. El tiempo de crianza en la bodega hace que un vino pueda estar categorizado en uno de cuatro modos diferentes: joven, crianza, reserva y gran reserva.

 

Pero no podemos quedarnos sólo ahí si realmente queremos conocer qué tipos de vino existen, ya que nos quedaríamos en una clasificación un tanto escasa para un sector tan amplio y rico como es este. Cada vino tiene un tiempo de maduración, y dependen del suelo, del viñedo, la vendimia y las variedades utilizadas, las condiciones climatológicas, el proceso de elaboración, así como su guarda.

 

A continuación, veremos todas las maneras de clasificar los tipos de vino según su crianza, ya que pueden ser realizados de diferentes modos según lo necesite ese tipo de vino específico:

Vinos según tiempo de crianza

El tiempo de crianza se refiere al tiempo de maduración y, por tanto, envejecimiento que se les ha dado en la bodega. Esta clasificación sólo la podremos encontrar en vinos españoles, ya que es típica de nuestro país, y es meramente orientativa, ya que un vino no necesita el mismo tiempo de envejecimiento que otro, aunque pueda pertenecer por otros motivos a la misma categoría.

 

Según el tiempo de crianza, podemos hablar de vinos jóvenes, de crianza, reserva y gran reserva:

 

  • -Vinos jóvenes:

Estos vinos pueden consumirse sin dejar un tiempo de maduración, por lo que se conocen como “vinos del año”. En realidad, estos vinos pueden pasar en barrica un tiempo inferior a 6 meses para considerarse vinos jóvenes.

 

  • -Crianza:

Para pasar de vinos jóvenes a vinos de crianza, deben pasar por barrica, ya que la madera de la misma otorga a un vino determinados matices de aroma, color y sabor. En el caso de los vinos tintos, se clasifican como vinos de crianza los que han tenido un tiempo de envejecimiento total de mínimo 24 meses, de los cuales, 6 meses deben ser en barrica. Si hablamos de vinos blancos o rosados, ese tiempo de maduración mínima de 18 meses, coincidiendo con los tintos en que 6 meses de ese envejecimiento también deben ser en barrica.

Dentro de la clasificación, se estableció que el volumen de capacidad máxima de cada barrica debía ser de 330 litros.

 

  • -Reserva:

Cuando hablamos de vinos reserva, si nos referimos a vinos tintos, el tiempo de envejecimiento debe ser de 36 meses mínimo, y al menos 12 de estos en barrica. En el caso de vinos blancos, el tiempo de maduración debe ser de 24 meses, de los cuales, de nuevo, 6 deben ser en barrica.

 

  • -Gran Reserva:

Esta categoría se da a los vinos que, en el caso de ser tintos, han pasado por un tiempo de maduración mínimo de 60 meses, 18 de los mismos en barrica. Por otro lado, en caso de ser blancos o rosados, los vinos deberán tener un periodo mínimo de 48 meses de envejecimiento, permaneciendo los 6 primeros en barrica.

Vinos según los niveles de oxígeno

Según el tiempo de envejecimiento en condiciones de oxidación, es decir, por el nivel de oxidación del vino, también podemos diferenciar los tipos de crianza.  

 

  • -Crianza oxidativa:

Cuando hablamos de crianza oxidativa, nos referimos a vinos que maduran en condiciones de oxidación durante largo tiempo. Es decir, envejecen con presencia de oxígeno y generalmente en envases de madera, a menudo con una ligera cantidad de alcohol vínico para procurar la estabilidad biológica para la crianza del vino.

 

  • -Crianza reductora:

En este tipo de crianza nos encontramos vinos que no necesitan oxígeno, es decir, que evolucionan prácticamente sin aire. Para lograrlo, suelen utilizarse envases herméticos y botellas bien cerradas para su conservación. Este tipo de crianza suele encontrarse más en los vinos septentrionales, elaborados a partir de variedades blancas aromáticas. Los expertos aseguran que, para este tipo de vinos, el oxígeno es “su enemigo”.

 

  • -Crianza mixta:

La crianza mixta es la más habitual, siendo una variación que incluye las dos técnicas anteriores. Esto es porque la primera parte del envejecimiento del vino se produce en en envases de madera de manera ligeramente oxidativa, seguido por una maduración más larga de crianza reductora en botella, en las que el vino termina de alcanzar su cuerpo y plenitud.

Vinos según técnica de elaboración y recipiente

Como hemos mencionado en la introducción, el vino también depende de su guarda y del recipiente utilizado para la crianza del vino. Por eso, distinguimos diferentes tipos de crianza que dependen de esto:

 

  • -Crianza en madera:

En este tipo de crianza, el vino recibe una lenta y suave oxidación, y depende del tiempo, de la capacidad del envase y del tipo de madera, aunque suelen ser de madera de roble. Este tipo de crianza en madera se utiliza porque la madera confiere al vino algunos componentes que influyen en el aroma y sabor del vino, llamados taninos y aldehídos. En cuanto al tiempo en madera, no debería superar los dos años de maduración, puesto que el vino podría estropearse debido a recibir demasiados taninos de la madera y por demasiada oxidación.

 

  • -Crianza en botella:

Este procedimiento suele utilizarse en las crianzas reductoras, anteriormente explicadas, aunque puede ser aplicada en vinos con o sin oxidación previa.

En este tipo de crianza, los taninos desaparecen y esto resulta en un vino más fino y suave al paladar.

 

  • -Crianza sobre lías:

En la crianza sobre lías, el vino permanece sobre heces de levaduras y levaduras muertas de la primera o segunda fermentación, ya sea en botella o en depósitos de mayor capacidad.

 

  • -Crianza biológica o “bajo velo”:

Como su propio nombre indica, este tipo de crianza se caracteriza por la permanencia del vino bajo un velo de levaduras vivas (llamado “velo de flor”), y encima de las mismas levaduras muertas. La crianza biológica se da siempre en recipientes fabricados de madera de mediana capacidad.

 

  • -Crianza por “añada” o “millésime”:

Los vinos en esta crianza pertenecen a una única y determinada cosecha (“millésime”). En algunas zonas, se considera este tipo de crianza aunque se permite una mezcla de un 15% de otra añada para lograr un mejor equilibrio del vino.

 

  • -Crianza dinámica o por “criaderas y soleras”:

Este tipo de crianza es la más mixta de todas, en la que se mezclan sistemáticamente en grandes barricas de roble, obteniendo vinos generosos que no pertenecen a ninguna cosecha en concreto.

 

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